lunes, 9 de junio de 2014

El rey Saúl

el rey saul fue el primer rey de Israel de la tribu de benjamín la región mas pequeña de Israel.

Historia

Los israelitas le suplicaban a Samuel el ultimo juez de Israel un rey ya que los otros pueblos tenían un rey, Samuel les dijo que si querían un rey tenían que asumir las consecuencias, Samuel consulto a Dios y Dios le dijo que le diese a israelita lo que le pedían, cuando Samuel se encontraba orando saul paso por ahí y Samuel le dio la noticia saul estuvo muy nervioso pero al final acepto.

Saul era un hombre muy alto y nadie se lo pasaba de los hombros al principio reinaba con firmesa y tenia temor de Dios pero después cuando su autoridad aumento fue siendo mas independiente y no tuvo encuenta la opinión de Dios.
Fue capaz de derrotar a los amobitas y moabitas y vencio en muchas batallas a los filisteos.


 El rey David
En el capítulo 15 de I Samuel encontramos cómo Saúl es rechazado por Yahveh dada su desobediencia en instrucciones de guerra específica (exterminar a todos los soldados y habitantes) (1 Samuel 15:22). Debido a esto ordenó a Samuel que consagrara secretamente a David. Éste marchó a la corte de Saúl como arpista, pero los continuos triunfos militares que sucedieron a su victoria frente a Goliat provocaron los celos del rey, que intentó matarlo y debido a que Dios se había alejado de él en consecuencia (1 Samuel 16.14). Gracias a la ayuda de su amigo Jonatán (1 Sam. 19) y a su esposa Mical, hija de Saúl, David pudo huir. La separación indubitable de Dios respecto a Saúl se lee en 1 Samuel 28.15.
La narración bíblica sobre Saúl describe que él, poseído por la ira ante la admiración del pueblo y de su propia familia por David, perdió automáticamente la razón. Desesperado, evocó el supuesto espectro de Samuel, que profetizó una gran derrota de su ejército y su muerte. Al día siguiente, los filisteos destrozaron el ejército israelita en la batalla del monte Gilboa y Saúl, para evitar su captura ya herido, se dio muerte junto a sus hijos.

Sául había pecado al desobedecer a Dios durante la batalla de Michmash, donde debía destruir a todos los enemigos amalecitas y no lo hizo. Por ello, Dios decidió retirarle su bendición y envió al profeta Samuel en busca de un nuevo «ungido», de un nuevo rey para Israel. Su destino era Belén, donde vivía Isaí con sus hijos. Uno de ellos era el elegido y Samuel, como profeta, debía saber cual. Para evitar un castigo del rey Saúl, el profeta se excusó alegando que viajaba para realizar un sacrificio. Una vez en casa de Isaí, el profeta conoció a siete de sus ocho hijos, pero ninguno le resultó el ungido. Cuando preguntó si faltaba alguno, Isaí llamó al más pequeño: David, y cuando el profeta lo vio, supo que era él. Allí, delante de su padre y hermanos mayores, le ungió como futuro rey de Israel.

David, al servicio del rey Saúl
David, con la gracia de Dios, fue nombrado músico a cargo de arpa y paje de armas. Estas tareas las compaginaba con su trabajo como pastor. Tan bueno era tocando el arpa que, escuchando la melodía, el rey Saúl le concedió su buena disposición.

David y Goliat

Israel, bajo las órdenes del rey Saúl, estaba en guerra con los filisteos y ellos tenían un líder especial: un gigante llamado Goliat. Éste desafió al ejército israelí durante 40 días, proponiendo que escogieran a su mejor hombre y que se enfrentara a él. Si ganaba Goliat, los israelíes serían esclavos de los filisteos. Si ganaba el mejor hombre israelí, los filisteos serían esclavos de Israel.
David, cuyo padre le había pedido que viajara al campamento para saber cómo estaban sus hermanos mayores y llevarles algo de comida, escuchó el desafío del gigante (1 Sam 17:8,9). Según la Biblia, la condición de pastor llevó a David a estar preocupado por defender a sus rebaños de los ataques de fieras salvajes y, utilizando su talento, cogió un cayado y una honda. Con ello se presenta ante el rey Saúl y se propone a ser quién luche contra el gigante. En definitiva, un niño iba a ser el mejor hombre de Israel. Para los hebreos, éste es un momento crucial para definirse como nación autónoma.
"Toda la Tierra sabrá que hay Dios en Israel."
David (1 Sam 17:46,47)
Primero se vistió con la armadura del rey, pero, al no estar acostumbrado a utilizarla, se deshizo de ella y se dirigió al campo de batalla con su honda. Por el camino recogió cinco piedras lisas en un arroyo y se plantó delante del gigante Goliat. Éste se burló de él, pero el pequeño David le estampó una piedra en la frente y, cuando cayó, aprovechó para cortarle la cabeza, con la espada del propio Goliat. Esa fue una de las primeras victorias de David.

David, el fugitivo
Después de vencer al gigante, David consiguió la confianza de los criados y del pueblo. Y, precisamente eso, produjo los celos del rey Saúl, que ordenó capturarle. David tuvo que huir al desierto con un grupo de seguidores y se convirtió en el paladín de los oprimidos. Allí aceptó la protección del rey filisteo Aquis de Gat, enemigo de Israel, y situó a su familia y los suyos en la ciudad filistea de Siclag. Cuando Aquis se fue a la guerra contra el rey Saúl, David no pudo acompañarle porqué los otros nobles no confiaban en él.

David, rey de Judá
Esta batalla, que tuvo lugar en Gilboá, acabó con la vida del rey Saúl y de su hijo Jonatán, amigo de David. La Casa de Saúl estaba prácticamente anulada y David se dirigió a la ciudad de Hebrón para ser nombrado rey de Judá. Pero, los norteños no estaban de acuerdo con tal decisión y buscaron a un descendiente lejano del difunto rey para nombrarle como sucesor. El escogido fue Isboset, al que nombraron rey. Éste intentó ganarse la confianza del reino, pero dos caudillos seguidores de David decidieron asesinarle en su propia casa. Cuando se presentaron ante el rey David esperaban una recompensa, pero se encontraron con la muerte. David no estuvo de acuerdo con la muerte de su enemigo y decidió ejecutarles por asesinato.
En Hebrón, el rey David no conseguía la confianza de los norteños y decidió que, para unir a las doce tribus israelitas, debía buscar una ciudad neutral donde gobernar. Sin embargo, con la muerte del hijo del difunto rey Saúl, los ancianos de Israel se acercaron a Hebrón manifestando lealtad a David, que por entonces tenía 30 años.2

David, rey de Israel

Esa ciudad neutral fue Jebus, que por entonces no estaba en manos de la gente de Judá ni en manos de los israelitas del norte. Pero, estaba ocupada por los jebuseos. Una vez reconocido por los líderes de todas las tribus, David conquistó la fortaleza de Jebus y la hizo su capital. Una ciudad que pasó a ser conocida como la Ciudad de David y, posteriormente, Jerusalén.

El pecado de David

Durante el sitio de Rabbah, el rey David decidió no ir a la batalla y quedarse en Jerusalén. Después de una siesta y desde la terraza, el rey observó que, en una casa vecina, una hermosa mujer estaba bañándose. David quedó prendado de ella y quiso saber quién era: Betsabé, la mujer de un soldado hitita principal llamado Urías que estaba luchando en el sito de Rabbah. Pero, ni eso paró al rey. La dejó embarazada mientras su marido luchaba en el sitio y el adulterio de la mujer, en Israel, era penalizado con la muerte. Con tal de evitar esto, David pidió a su marido que volviera del sitio y hacerle creer que él mismo había embarazado a su mujer. Pero, no lo consiguió. Urías se negó a quedarse en casa, con su mujer, mientras sus compañeros luchaban en la batalla.
El rey David, preocupado por perder a la mujer de la que estaba enamorado, decidió cambiar su estrategia. Pidió al comandante del sitio que situara al hombre en el lugar más difícil de la batalla, con la intención de que muriera en combate. Así, nadie sospecharía del adulterio y el rey podría seguir con Betsabé. Se casó con ella y llegó a ser su esposa preferida.
El profeta le advirtió que Dios le quitaría la tranquilidad y que le enviaría zozobras continúas, que su reinado sería agitado, lleno de disturbios civiles violentos e intrigas. Y también le advirtió que él no moriría por haber dejado embarazada a una mujer casada y haber ordenado la muerte de su marido, pero que sí lo haría el hijo que iba a nacer. Su hijo vivió siete días, durante los cuales el rey ayunó. Pero, cuando murió, el rey se vistió y volvió a comer. Sus sirvientes le preguntaron porqué se lamentó cuando su hijo todavía estaba vivo, pero no cuando ya había muerto.
"Mientras el niño aún vivía, yo ayunaba y lloraba. Pensaba que tal vez el Señor tendría compasión de mí y que el niño pudiera vivir. Pero, ahora que ha muerto, ¿por qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, pero él no volverá a mí."3
Rey David, a sus siervos
La rebelión de Absalón
Tal como lo había profetizado Natan, los errores del rey fueron la causa de diversos trastornos y zozobras a la llamada Casa de David. Uno de sus hijos, Absalón, se rebeló contra su padre y llegaron a luchar por el derecho al trono. Un día, Absalón quedó atrapado por su cabello en las ramas de un roble y Joab, el comandante de tropas de David, le clavó tres flechas y lo mató (2 Samuel 18:14). Así, toda una facción festejaba esa muerte como una victoria, pero, cuando la noticia de la victoria fue llevada al rey David, éste no se alegró:
"¡Oh hijo mío, Absalón, hijo mío, hijo mío, Absalón! Me habría muerto en lugar de ti, Absalón, hijo mío, mi hijo!".
Rey David al saber la muerte de su hijo y rival.
Todo ese tiempo de conflictos deterioraron la imagen de David y su espíritu. Los sinsabores continuarían, pues su hijo Adonías también pretendía reinar. Ambicionó el trono de su padre, que ya había perdido gran parte de su anterior prestigio.
Recta final

El rey David, ya anciano, estaba postrado en la cama y su hijo Adonías aprovechó este hecho para proclamarse rey. Betsabé y el profeta Natan, conociendo la actitud hostil del joven, pidieron a David que nombrara como heredero a otro de sus hijos. Concretamente a Salomón. Éste había sido elegido por Dios y este acuerdo entre David y su mujer preferida sólo concretaba los designios divinos.
"No derramar sangre [...] No buscar revanchas y seguir los preceptos del Señor"
Consejo del rey David a su hijo y heredero al trono Salomón
También le prometió continuar la línea hereditaria en el trono de Judá por siempre. David murió aproximadamente a los 70 años y fue enterrado en Ciudad de David, futura Jerusalén. Gobernó cuarenta años sobre Israel, siete en Hebron y treinta y tres en Jerusalén


 El rey salomón

Salomón es un personaje descrito en la Biblia, tercer y último rey del Israel unificado (incluyendo el reino de Judá). Logró reinar cuarenta años y su reinado quedaría situado entre los años 970 y 930 a. C.
Se le atribuye la construcción del Templo de Jerusalén, y la autoría del Libro de Eclesiastés, Libro de los Proverbios y Cantar de los Cantares, todos estos libros recogidos en la Biblia. Es el protagonista de muchas leyendas posteriores, como que fue uno de los maestros de la Cábala.
En la Biblia se dice del rey Salomón que:
Heredó un considerable imperio conquistado por su padre el rey David, que se extendía desde el Valle Torrencial en la frontera con Egipto, hasta el río Éufrates, en Mesopotamia.
Tenía una gran riqueza y sabiduría.
Administró su reino a través de un sistema de 12 distritos.
Poseyó un gran harén, el cual incluía a «la hija del faraón».
Honró a otros dioses en su vejez.
Consagró su reinado a grandes proyectos de construcción.
El relato bíblico[editar]
Salomón fue el segundo de los hijos que tuvieron el rey David y Betsabé. En la Biblia, el profeta Natán informa a David de que Dios ha ordenado la muerte a su primer hijo como castigo por el pecado del rey, quien había enviado a la muerte a Urías, marido de Betsabé, para casarse con su esposa (2Samuel 12:14: «Has hecho blasfemar a los enemigos de Dios» (literalmente: ‘has despreciado los preceptos de Dios’). Tras una semana de oración y ayuno, David supo la noticia de la muerte de su hijo y «consoló» a Betsabé, quien inmediatamente quedó embarazada, esta vez de Salomón.

La historia de Salomón se narra en el Primer Libro de los Reyes, 1-11, y en el Segundo Libro de las Crónicas, 1-9. Sucedió a su padre, David, en el trono de Israel hacia el año 970 a. C. (1Reyes 6:1). Su padre lo eligió como sucesor a instancias de Betsabé y Natán, aunque tenía hijos de más edad habidos con otras mujeres. Fue elevado al trono antes de la muerte de su padre, ya que su hermanastro Adonías se había proclamado rey.

Adonías fue más tarde ejecutado por orden de Salomón, y el sacerdote Abiatar, partidario suyo, fue depuesto de su cargo, en el que fue sustituido por Sadoc. Del relato bíblico parece deducirse que a la ascensión de Salomón al poder tuvo lugar una purga en los cuadros dirigentes del reino, que fueron reemplazados por personas leales al nuevo rey.

En la Biblia dice: “Yahvé se apareció a Salomón… y le dijo: Pide lo que quisieres que yo te dé. Y Salomón dijo:… Da pues a tu siervo un corazón dócil para juzgar a tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo [para poder gobernar....]" (1 Reyes 3:5,9).

"Y respondió Dios: lo he hecho conforme a tus palabras: he aquí que te he dado corazón sabio y entendido” (1 Reyes 3:11,12). Cabe destacar que dicha sabiduría estaba basada en seguir los mandamientos" [estatutos]: "Salomón amó a Yahvé, andando en los estatutos de su padre David" (1 Reyes 3:3).

Él tenía muy claro que "La Ley de Yahvé… hace sabio al ingenuo" (Salmo 19:7).

A ese tipo de sabiduría se refería el profeta Baruc:

“Él [Dios] halló todos los caminos de la sabiduría, y la ha dado a Jacob, su siervo, a Israel, a quien ama. Así apareció en la tierra la sabiduría y ha vivido con los hombres”.

(Baruc 3:37,38).

También el apóstol Pablo habla de ella:

"Hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta,...la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor".

Esa "rectitud" y "justicia" que se difundía en la sociedad al aplicar la Ley de Dios lograba la prosperidad de su reino, alcanzando el mayor esplendor de la monarquía israelita. Mantuvo en general la paz con los reinos vecinos, y fue aliado del rey Hiram I de Tiro, quien lo auxilió en muchas de sus empresas.

Emprendió numerosas obras arquitectónicas, entre las que destaca por encima de todas la construcción del Templo de Jerusalén como lugar para la permanencia del arca de la Alianza, aunque destaca también la erección de un fabuloso palacio, la construcción de un terraplén que unía el templo con la ciudad de Jerusalén. En sus construcciones participó un gran número de técnicos extranjeros, como albañiles y broncistas de Tiro o carpinteros de Gebal. Entre todos ellos destaca el arquitecto Hiram, y se importaron lujosos materiales procedentes de Fenicia.

Durante el transcurso de su reinado la monarquía hebrea tuvo su momento de mayor prosperidad y el esplendor de su nación llamó la atención de la reina de Saba. Se hablaba también del llamado Juicio de Salomón.

Gobernante y pueblo se regían bajo la Ley de Yahvé. (El pueblo entero lo obedecía . Finalmente... se había establecido el Reino de Dios en la tierra:

“Salomón...en el trono del reino de Yahvé sobre Israel.”

“Y se sentó Salomón por rey en el trono de Yahvé en lugar de David su padre, y fue prosperado; y lo obedeció todo Israel.”

Vivían ‘siguiendo los preceptos del Señor’. Dios les concedía tranquilidad en sus fronteras. El orden y la alegría primaban.

No obstante, para consolidar el poder político de Israel en la región, contrajo matrimonio con una de las hijas del faraón del Antiguo Egipto Siamón. Salomón se fue rodeando de todos los lujos y fue adquiriendo la grandeza externa de un monarca oriental. Esto hizo, sin embargo, que en la segunda mitad de su reinado cayera en la idolatría, inducido por sus numerosas esposas extranjeras. De acuerdo con 1 Reyes 11:3, «tuvo -contrariando la Ley - setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas, y esas mujeres le desviaron el corazón» .

La seguridad interna y el control de las vías de comunicación habían facilitado una amplia expansión del comercio hebreo. Se dice en la Biblia que sus naves llegaron hasta Ofir, en algún lugar del Mar Rojo, donde cargaron 14.300 kg de oro. Tanto el rey como el pueblo se dedicaron a comerciar;2 fueron atrapados por el ansia de riquezas y cayeron en el materialismo . Aquí se dio el punto de inflexión hacia un modo de vida que posteriormente sería causa de reproches por parte de los profetas:

“andan descarriados, todos se han pervertido. No hay quien practique el bien, no hay ni uno” . En vez de administrar justicia, los propios hebreos… “oprimían a los pobres” “acechaban… a las personas. Sus casas estaban llenas de fraudes; con esos fraudes se han engrandecido y se han hecho ricos…”

En las transacciones, el rey demostraba que ya no era justo.3 Reavivó el tema de la esclavitud en los infieles.4 Permitió sacerdotes que en muchos casos eran indignos.5 Se cubrió de elementos de guerra (carrozas y caballos).6

Aquél pecado de Salomón (priorizar la obtención de riquezas por sobre la Ley de Dios) fue la causa de que a su muerte se dividiera el reino de Israel. [La división de Israel era inexorable, pero ocurriría en la generación de su hijo]

Pero aunque cometió este pecado (caer en la vanidad, la soberbia...), se arrepintió y luego escribió el Libro de Eclesiastés para aconsejar a otros a que no siguieran su ejemplo. Allí menciona «vanidad de vanidades, todo es vanidad» y esto se refiere a su vida inicua. Salomón escribe este libro como un testimonio y ejemplo de que las cosas de este mundo no son duraderas.


Lo sucedió su hijo Roboam, cuya madre era Naamá, ammonita. Pero pronto, la parte norte aparecería como 'rebelde' ([10 de las doce tribus de Israel (todas excepto Judá y Benjamín). Así quedaría dividido el reino.